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La intervención del Obispo Prior de las Órdenes Militares de Ciudad Real, Ilmo. Sr. D. Narciso Esténaga y Echevarría, considerado segundo fundador del Colegio, y de los Superiores de la Congregación culminó con la firma de un Convenio-Escritura que cedía a la Compañía de las Hijas de la Caridad el usufructo perpetuo del Colegio y sus anejos y de los inmuebles pertenecientes a la fundación.

Desde el 13 de septiembre de 1926, el Colegio San José entraba en una nueva época por la generosidad de su Obispo y por la iniciativa de las Hijas de la Caridad, siendo Superiora de la Comunidad Sor Bárbara Pou.

A expensas de la Compañía, se edificó una nueva planta sobre el piso principal del edificio de la calle Calatrava con esquina a la calle Luz. La obra permitió ampliar el número de aulas, el dormitorio de internas y acometer importantes reformas:

"instalación de aguas potables, nuevos retretes, baños y duchas, conducción de aguas sucias, renovación de pavimentos,traslado de la Capilla, reforma de la portería, formación de cuatro clases separadas por tabiques de cristal,establecimiento de la enfermería y, finalmente, instalación por toda la casa de calefacción central de agua caliente”.

Las enseñanzas también se ampliaron. Además de Primera Enseñanza, se cursaban las de carrera como Magisterio y Bachillerato Elemental; labores y economía doméstica, corte y confección de prendas, teneduría de libros, francés, solfeo y piano, mecanografía y taquigrafía, dibujo y pintura. Algunas alumnas, terminada la Enseñanza Primaria, cursaban oficialmente los estudios de Magisterio, siendo preparadas en el Colegio. Diez y seis Hermanas asumieron la docencia y la gestión del mismo, que duplicó su número con 414 alumnas.

2c842000fdaaef905c58b3f1e9bf5181 52x50La ingente labor cultural y el fruto de estos primeras décadas de existencia quedó patente en madres de familias cristianas, maestras ejemplares y jóvenes que optaron por la vocación religiosa. Así lo refiere el informe redactado entre 1926 y 1929 por los inspectores de Primera Enseñanza de Ciudad Real y su provincia, D. Gaspar Sánchez y D. Emiliano Morales con el título de Memoria de los trabajos realizados en el Colegio de San José de la Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, españolas, de Ciudad Real, por las alumnas y profesoras del mismo:

“Independientemente de la labor educativo-instructiva diaria de carácter ortodoxo y referente a la integridad de las materias que comprende el vigente plan de estudios escolares, se realizan ejercicios diarios de gimnasia sueca y rítmica, frecuentes paseos y excursiones con fines científicos, morales y artísticos. Semanalmente, proyecciones cinematográficas para la educación y enseñanza intuitiva. Conferencias de carácter moral y religioso. Ejercicios de lectura explicada, trabajos de redacción y composición, de cálculo mental con números concretos y manejo del diccionario castellano por la generalidad de las alumnas retribuidas y gratuitas. Llévase en todos los grados el diario de clase y el libro de deberes redactado por las niñas, y finalmente se da a las enseñanzas un carácter práctico, empleando el método activo, procedimiento lógico y forma intuitiva en la generalidad de las materias y de conformidad con los programas y reglamento de este Colegio. El centro de interés y el importante problema de las actitudes se desarrolla asimismo de modo satisfactorio, obteniendo buenos resultados según se comprueba con los datos siguientes:

a) En el año anterior ingresaron en la Escuela Normal de Maestras de Ciudad Real y en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza varias alumnas de este Colegio, sin que en su enseñanza interviniese ningún elemento que no perteneciese a este centro docente.

b) Hallánse preparando actualmente con los mismos fines cuarenta y seis alumnas que se examinarán en junio.

c) Sin que pueda determinarse la cifra exacta, hay un buen número de jóvenes que no recibieron otras enseñanzas que las de este centro, desempeñando en la actualidad Escuelas Nacionales, tenedurías de libros, Cajas de empresas mercantiles, etc., etc., y otras han hecho estudios, examinándose con muy buenas notas en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid. Se encuentran actualmente en diferentes Órdenes Religiosas - Hijas de la Caridad, Adoratrices, Dominicas, etc. - varias jóvenes que ingresaron en la sección de párvulos del Colegio y en él permanecieron hasta comenzar su piadoso ministerio.

d) En el diario de Ciudad Real titulado Pueblo Manchego se han publicado muchas crónicas referentes a actos culturales, conferencias, veladas literarias y científicas, solemnes comuniones y otros actos cívico-cristianos que durante el curso actual se han verificado en este Colegio.

e) Durante el curso se han realizado muchos trabajos de cartografía, dibujos lineales, de adorno, de figura, cartas, documentos, cuadernos de problemas numéricos y gráficos y otras obras originales de las alumnas.

f) Ante el Ilmo. Sr. Prior de la Órdenes Militares, Inspectores de Primera Enseñanza han verificado exámenes con excelentes resultados...”

EL Ropero

Obra social fundada probablemente en 1927 por antiguas alumnas del Colegio. Unas sesenta socias activas se reunían los jueves bajo la dirección de las Hermanas para coser todo tipo de prendas para los pobres que después eran repartidas en Pascua o durante el año, en casos de urgente necesidad. Admitió también socios protectores de ambos sexos con cuyas aportaciones llegó a tener un capital de mil pesetas en el primer año.

Fue su presidente el Ilmo. Sr. Obispo Esténaga y las señoritas fundadoras constituyeron la Directiva: Esperanza López, Carmen Torrepando, Dolores Calero y Mercedes Saúco.

Paréntesis de la Guerra Civil (1936-1939)

Durante los años de la Guerra Civil, el Frente Popular transformó el Colegio en Hospital de Sangre. Las Hermanas, acogidas por familias de Ciudad Real y como seglares, prestaron su servicio atendiendo a los enfermos. Finalizada la contienda se hicieron cargo nuevamente de él. Trabajaron en su limpieza y en la recuperación del material y de los objetos que habían sido llevados a otros centros. No obstante, la casi totalidad de los archivos se perdieron o fueron destruidos.

El 2 de octubre de 1939, nuevamente, el Colegio San José reanudó con normalidad las clases, aunque con grandes estrecheces.